Una tenue realidad, un presente onírico
al dudar de mi verdad regreso al circo.
La dulce Yavanna me arropa y acaricia
porfavor, dejáme olvidar toda ésta malicia.
Podría partir en un vagón de tren cual mártir y no volver más, nunca más.
Qué se siente al contemplar tu reflejo
en el sucio charco que no te deja ver?
En la cumbre del dolor del peregrino
rengueando, y faltan años por venir.
Qué pasa cuando nada sale como esperás
y en vez de aprender lo hacés una vez más?
Viajando a los bosques de los confines
no conocimos a los duendes y los indios
sino que ocultos en la cordillera
una manada de robots prefabricados.
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